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¿Y la Ecología qué tiene que decir a cerca de la pandemia?

Invitada y autora: Clara Alarcón (Lic. Biología, MSc. Ecología Tropical, Dr. Botánica).

Conversatorio Encuentros de aprendizaje del 09-05-2020.

Contacto: micoduna@gmail.com


Mientras todos se preguntan: ¿De dónde surgió el coronavirus SARS-CoV-2?


Los más conservadores deshojan la margarita debatiéndose entre un murciélago, un pangolín, una culebra e incluso lo dejan en suspenso… Otros, los más osados, se aventuran a hablar de conspiraciones con los más variados y descabellados argumentos, a pesar de que el origen de este virus producto de la evolución natural fue confirmado por los trabajos de Andersen y sus colaboradores (2020). Al presente, tanto los contagiados como, tristemente, los muertos no hacen más que ascender. Ante la crisis sanitaria asociada se están invirtiendo ingentes recursos públicos en medidas de prevención, contención y tratamientos. A contrarreloj, diversos laboratorios están desarrollando más de 120 vacunas y a la fecha, 10 de ellas se han comenzado a probar en humanos (20minutos digital 2020, Callaway 2020). Mientras tanto, tendremos que convivir con esta enfermedad que muy probablemente, no será la última, si no se enfrentan las causas medulares del problema. Por ello, Intentemos ver la dimensión ambiental y quizás dejemos de ser parte del problema y comencemos a serlo de una solución armónica y duradera. En este sentido, ya algunos trabajos han planteado una vinculación directa entre la pandemia y el modelo de desarrollo: las formas de producir y consumir los recursos, por sus impactos sobre el ambiente del cual depende la salud humana (Shah 2020, Aranda 2020, Shield 2020).


Existe una clara relación entre el consumo de energía, las emisiones de CO2 y el incremento de la temperatura media de la superficie de la Tierra, la cual se hace más aguda a partir de la década del 50, cuando el crecimiento de la población mundial se transforma en exponencial (Figura 1). En el mismo período, los brotes infecciosos se han cuadruplicado, un 70% de ellos procede de animales, como en el caso del ébola, el VIH, la peste porcina, la gripe aviar, el SARS el MERS y ahora, el SARS-CoV-2. Las preguntas obvias son ¿Qué ha desencadenado toda esta situación? Al superar la emergencia ¿Puede volver a ocurrir? ¿Qué podría hacer para enfrentar lo que pueda ocurrir?

Comencemos afirmando que cuando las actividades humanas entran en contacto con la fauna silvestre o salvaje de un determinado lugar es muy factible que un agente patógeno puede saltar e infectar a los animales domésticos y de ahí, pasar a los humanos o directamente, de un animal salvaje a los humanos. Ello porque existen los mecanismos biológicos para que suceda lo que se conoce como un salto de virus entre especie. En cualquier situación, es evidente que son los humanos quienes incursionan en los hábitats donde viven naturalmente esas especies animales y que de no ser así, probablemente, nunca se hubiesen encontrado.


Entre las actividades desencadenantes de estas situaciones tenemos:



1 La deforestación: esta ocupa un lugar preponderante porque provoca fenómenos concatenados, tales como: la pérdida o reducción de hábitats naturales, la disminución de la biodiversidad y del número de individuos por especie, la alteración de los ecosistemas, etc. La aparición y rebrotes de enfermedades como el ébola (África occidental), nipah (Malasia y Bangladesh) y el marburgvirus (África oriental) están directamente relacionado con áreas donde se han producido importantes deforestaciones (Olivero et al. 2017). Asimismo, se ha encontrado que las poblaciones de los mosquitos transmisores de los virus dengue, zika y chikungunya son dos veces más numerosas en las zonas deforestadas que en los bosques que han permanecido intactos (Zimmer 2019). En este caso, la alteración de los ecosistemas y la modificación del paisaje aumentaron la escorrentía y favoreció la formación de aguas estancadas, ideal para la reproducción de los insectos.


La destrucción de los hábitats supone una amenaza de extinción para las especies, las que sobreviven se dirigen a los reductos del bosque que la implantación humana les ha dejado libres, y muy probablemente ubicados en el peridomicilio, aumentando así el riesgo de infección a los humanos. Además, provoca una pérdida de la diversidad de especies y una concomitante reducción del número de individuos por especie; en consecuencia, las cadenas tróficas se hacen menos complejas. Las especies especialistas reducen su número y los generalistas, con más patógenos en sus cuerpos, tienden a ocupar esos nichos. Cada especie juega un papel diferente en un ecosistema y, a veces, el simple hecho de reemplazar una por otra puede tener un gran impacto por el riesgo de que brote una enfermedad, y eso, es impredecible. La destrucción de los hábitats y de ecosistemas, en general, puede elevar mucho el riesgo de la propagación de enfermedades (USAID 2016).

En este contexto es importante la relevancia del concepto One Health : todo está relacionado entre sí, la salud de la fauna, el ecosistema y el ser humano. Si se produce un desequilibrio en alguno de estos tres componentes, el resto también se verá afectado. Es una concepción holística del problema y que tiene sentido en otros muchos ámbitos de la existencia humana (OMS 2017).


2. Comercio con animales salvajes: Los llamados mercados mojados son aquellos donde se venden animales vivos o recién sacrificados. En este caso, especies que en su entorno natural nunca se habrían cruzado, aparecen enjauladas unas al lado de las otras interactuando con los humanos. Tal situación aumenta las posibilidades de un salto de especie. Cada animal, incluyendo el hombre, lleva en su organismo una diversidad de virus (hongos y bacterias, también) que han coexistido con él a través de su historia evolutiva, sin causarle perjuicio porque se ha desarrollado inmunidad contra ellos e incluso forman parte del sistema de defensa del organismo. Ese equilibrio se rompe cuando un virus se transmite a otra especie con la que no convivió nunca, encontrando así un hospedero que no ha desarrollado inmunidad contra él, con lo cual se transforma en un patógeno, como ya ocurrió en el pasado con el coronavirus responsable del síndrome respiratorio agudo grave SARS en 2002-2003 o como se presume que haya ocurrido con la actual Covit-19.


3. Cría industrializada: En la cría industrial de aves, porcinos y vacunos, las condiciones de hacinamiento en las cuales son mantenidos resultan idóneas para que los patógenos se desarrollen. Particularmente, las granjas avícolas desbordadas de gallinas en cautiverio, atraen a las aves acuáticas migratorias (gansos, patos, etc.) portadoras del virus de la gripe aviar, lo cual facilita su mutación y lo hace cada vez más virulento. Una de sus cepas, el H5N1, es transmisible a los humanos con una alta tasa de mortalidad. En 2014, en todo EUA fue necesario sacrificar unos 48 millones de aves de ese tipo de industria para evitar la propagación de una cepa a otra (Shah 2016). Adicionalmente, más del 70% de los antibióticos a escala global se usan para engorde o prevención de infecciones en animales no enfermos, lo cual ha producido un gravísimo problema de resistencia a los antibióticos que ha permeado hasta los humanos. En la actualidad, la cantidad de excrementos producto de la ganadería intensiva supera con creces lo que la agricultura puede absorber como abono, resultando su disposición final muy alejada de lo ambientalmente seguro, ya que aparte de riesgo sanitario están las importantes emisiones de metano, uno de los gases que contribuyen al efecto invernadero (FA0 2006).


4. Cambio Global: La destrucción de los ecosistemas y el uso de combustibles fósiles se ha asociado al cambio climático, donde el aumento de la temperatura ha provocado que especies tropicales encuentren un hábitat apropiado en regiones templadas, particularmente, los mosquitos que propagan enfermedades infecciosas, muchas de ellas ocasionadas por virus (dengue, zika o chikungunya). Y nuevamente, aumentando el riesgo de contagio con el agravante de que siendo una especie nueva no tiene enemigos naturales que mantengan sus poblaciones controladas (Aranda 2020).


5. Globalización: Grandes concentraciones humanas y movimientos migratorios: La concentración de habitantes en megaciudades, también facilita los riesgos de contagios mediante la interacción de humano a humano. En la actualidad, vemos que esto ha sido un aspecto clave en la propagación de la enfermedad y obligó a los confinamientos, que se han extendido en muchos países por largos meses para contener la enfermedad y bajar la presión sobre los servicios sanitarios desbordados. Aunado a lo anterior, la gran movilidad entre regiones, países y continentes facilita el contagio de manera muy rápida. Aunque la pandemia está presente en casi todo el orbe, los primeros sitios fueron aquellos lugares con los cuales China, país donde se originó la enfermedad, tenía mayores relaciones comerciales.


La Ecología ha hablado claro, así que si queremos como especie trascender tenemos que ser parte de la solución. Definitivamente, parece obvio que es necesario revaluar el actual modelo de desarrollo y uso de los recursos. En ese sentido, Holanda ha propuesto un modelo económico basado en el decrecimiento (Rodríguez 2020)y aunque, puede parecer una provocación, es un gesto positivo. De momento, y hasta que el panorama luzca más claro, como individuos nos corresponde concientizar esta realidad y hacer prevención.


Referencias


Andersen KG, Rambaut A, Lipkin WI, Holmes ED y Garry RF. 2020. The proximal origin of SARS-CoV-2. Nature Medicine (26):50–452


Aranda, D. 2020. Destrucción de medio ambiente, desequilibrio de los animales salvajes. La dimensión ecológica de las pandemias https://www.pagina12.com.ar/256218-la-dimension-ecologica-de-las-pandemias. Consultado 05-05-2020.


Callaway, E. 2020. The race for coronavirus vaccines: a graphical guide. Eight ways which scientists hope to provide inmunity to SARS-CoV-2. Nature 580(7805):576-577

FAO 2006. La ganadería amenaza el medio ambiente. Sala de prensa.


http://www.fao.org/newsroom/es/news/2006/1000448/index.html Consultado 06-05-2020

Mártil, I.2019. Ante la Cumbre del Clima: unos datos para la acción.


https://blogs.publico.es/ignacio-martil/2019/12/03/ante-la-cumbre-del-clima-unos-datos-para-la-accion/. Consultado 05-05-2020.


Olivero J, Fa JE,Real R, Márquez AL, Farfán MA, Vargas JM, Gaveau D, Salim MD, Park D, Suter J, King S, Leendertz SA, Sheil D y Nasi R. 2017. Recent loss of closed forests is associated with Ebola virus disease outbreaks. Scientific Reports 7: 1-9.


OMS, 2017. El enfoque multisectorial de la OMS «Una salud». https://www.who.int/features/qa/one-health/es/. Consultado 05-05-20202.


Rodríguez, L. 2020. El plan de Ámsterdam para relanzar su economía ante el coronavirus apuesta por romper con el actual modelo de consumo.


https://www.eldiario.es/ballenablanca/economia/Amsterdam-relanzar-economia-coronavirus-apuesta_0_1016999340.html. Consultado 07-05-2020


Shah S. 2016. What you get when you mix chickens, China and climate change. The New York Times. https://www.nytimes.com/2016/02/07/opinion/sunday/what-you-get-when-you-mix-chickens-china-and-climate-change.html. Consultado 05-05-2020.


Shah S. 2020. Contra las pandemias, la ecología. Le Monde diplomatique. https://mondiplo.com/contra-las-pandemias-la-ecologia. Consultado 05-05-2020.


Shield, C. 2020. Qué relación tienen la pandemia de coronavirus y la destrucción de la flora y la fauna? DW. https://www.dw.com/es/qu%C3%A9-relaci%C3%B3n-tienen-la-pandemia-de-coronavirus-y-la-destrucci%C3%B3n-de-la-flora-y-la-fauna/a-53125129. Consultado 05-05-2020.


USAID. 2016. Emerging Pandemic Threats. One health in action. Case-Study-Booklet 24:1-16.


Zimmer K. 2019. Deforestation tied to changes in disease dynamics. News &Opinion. The Scientist. https://www.the-scientist.com/news-opinion/deforestation-tied-to-changes-in-disease-dynamics-65406. Consultado 05-05-2020.


20minutos, 2020. Más de 100 vacunas contra el coronavirus ya están en desarrollo. https://www.20minutos.es/noticia/4252969/0/mas-100-vacunas-contra-coronavirus-estan-desarrollo/. Consultado 10-05-2020.

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