El sexo, el amor y el cerebro

Cuando pensamos en el deseo sexual, nos viene a la mente muchas cosas: imágenes, placer, emociones, música, etc. y quizá pensamos en las consecuencias, las sensaciones y los desencadenantes, pero valdría la pena preguntarse: ¿de dónde viene todo eso?  

 

Una vez más, está la parte biológica detrás de todo lo referente al sexo.

 

 En nuestro cerebro, hay una serie de comunicaciones entre centros nerviosos, que explican lo que sentimos, y todo lo que pasa cuando estamos en ese momento del enamoramiento, el amor y el deseo sexual.

En primer lugar, hay una respuesta innata, automática y rápida que se da por atracción entre seres de sexo opuesto. Es innata porque está en nuestro cerebro, desde que evolucionó a partir del cerebro reptiliano o reptil, y es independiente de nuestra voluntad; sencillamente hay atracción por el sexo opuesto. 

 

Esta respuesta se produce, por el ingreso de estímulos a través de los sentidos, tal como el tacto a través de las caricias, la vista a través de la forma y figura del otro ser que estamos viendo; la voz y su tonalidad para la audición; así como también elementos químicos que no tienen olor, pero que están presentes en el sudor general y en las partes sexuales del individuo, que llegan a la nariz y estimulan el cerebro; son las llamadas Feromonas.

 

De allí, surge una primera respuesta de atracción, que tiene como fin, el apareamiento y la preservación de la especie. 

 

Posteriormente a esta atracción, viene el enamoramiento; si así lo permitimos. Continuado entonces, en una segunda etapa de acercamiento o amor romántico, durante la cual hay una gran tormenta interna de movilizaciones hormonales que nos llevan a pensar insistentemente en la persona amada, y a ir dando pasos para mantener la relación.

Poco a poco durante este periodo, va a desarrollarse un conocimiento mutuo y una justificación de ambos, con el interés de mantener la relación. Si así sucede, y en cada encuentro sienten que pueden continuar juntos, comienza a desarrollarse otra etapa de apego y amor eterno. 

En esta etapa, también van a existir movilizaciones hormonales, neuro-humorales y estímulos de áreas específicas en el cerebro, tal como el área de la recompensa, que nos llevará a continuar la relación.

 

En cada una de estas etapas, nuestro cerebro dará las respuestas específicas y necesarias para mantenerse unidos, a través de las hormonas características a cada sexo. Tomando en cuenta el resultado del aprendizaje y las características propias culturales de cada individuo. 

 

De esta forma, la parte biológica representada en el cerebro, nos lleva a dar los primeros pasos. Luego, a lo largo de la relación de apego y amor eterno, habrá que dar estimulaciones periódicas no sólo sexuales, sino también personales, de aprecio, de atención, y conservar los atractivos para cada sexo. Con el fin de mantener activas las redes neuronales del circuito del amor.

 

 

 

 

 

 

"Nuestro cuerpo tiene todos lo s mecanimos para superar las adversidades, te invito a  escucharlo y a hacerte responsable". 


Dra. Ana Luckert

Médico Internista

Neuroinmunofarmacología

y homeopatía.