El Poder del Acompañamiento Psicoterapéutico

La psicoterapia requiere de una persona entrenada en el arte del acompañamiento y conducción de los procesos de crecimiento que han estado limitados en mayor o menor medida por conflictos neuróticos, la mayoría de las veces muy dolorosos. 

En ese sentido, la psicoterapeuta María Eugenia Luckert, explica que todo este procedimiento debe llevarse con ética, que a su juicio es una reflexión interna y asimilada por cada individuo (nunca impuesta) en cuanto a la ejecución de su libertad, en su dinámica y relación con otros igualmente libres, lo cual implicaría una amplia conciencia de sí mismo, de la inviolabilidad de la persona, la autonomía personal y la dignidad de cada ser humano.

En el mismo orden, detalla que la formación implica aprender a mirar hacia fuera (el proceso del paciente) pero también involucra haber mirado primero hacia adentro, los propios procesos de autoconstrucción del ser a través de la de la conciencia; para que en esa interrelación entre ambos, los dos puedan crecer hacia la autorrealización.

Dado lo delicado que es acompañar a otro sin entorpecer su proceso de crecimiento, sin darle y mucho menos imponerle pautas de comportamiento, Luckert indica que es necesario para el desarrollo personal y de la inteligencia emocional contar con el acompañamiento de un especialista en el área que haya sido formal y responsablemente preparado.

Señala que como profesionales, los facilitadores deben estar conscientes de los siguientes hechos:

  1. El hombre lucha para alcanzar la superioridad.

  2. Auto-realizarse a través de la creación artística de un estilo de vida propio, una vez que nos sentimos seguros.

  3. La personalidad surge de la influencia de fuerzas personales (satisfacción de necesidades) y sociales.

  4. El hombre es capaz de desarrollar y utilizar sus potencialidades de una manera libre y razonable como un modelo para orientarse en la vida hacia uno mismo y hacia los demás.

  5. Respetar al individuo que está al frente como un ser humano con iguales derechos que el psicoterapeuta y no como una proyección de sus propios deseos.

  6. Todos somos libres y debemos responsabilizarnos por las decisiones que tomamos.

  7. La comunicación es con y por los demás, para lo cual es necesario que seamos diferentes. 

  8. El sentido de la vida es que debe ser vivida. 

  9. Respondemos en nuestra relación con el entorno de acuerdo a nuestros viejos aprendizajes, aunque podemos cambiar y tener un encuentro más congruente y exitoso con los otros.

  10. Somos parte de un sistema que afectamos y nos afecta en constante comunicación.


Luckert explica que el terapeuta y el paciente tienen el mismo derecho a buscar su crecimiento, a definir su plan de vida, a poner el ritmo de su avance en la vida y a escoger el camino que considere conveniente. Por eso, aclara que el facilitador no debe realizar actos en perjuicio de otro ser humano, amparado bajo el manto de un título; sino acompañar al otro, con la maestría que requiere proveer herramientas para el proceso de descubrirse a sí mismo y desarrollar sus potencialidades.
 

 

 

María Eugenia Luckert
Psicoterapeuta 
Telf.: 0241-8421531
0424-4999792
meluckert@yahoo.com

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